Sin duda alguna uno de los lugares que
más añoraba conocer en América del sur era la ciudad de Río Janeiro una ciudad
totalmente cosmopolita.
Brasil es el país más grande de América
Latina con una superficie mayor a los 8.5 millones de km2 y es el
quinto país más grande del planeta. Limita con: Colombia, Venezuela, Guayana
Francesa, Guyana, Surinam, Perú Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. Aunque la
ciudad más conocida de este país es Río de Janeiro, esta no es su capital, la
capital es la ciudad de Brasilia, y la ciudad más poblada es Sao Pablo.
Río de Janeiro es una de las ciudades
más famosas del mundo, especialmente por las playas de Copacabana, pero principalmente
por poseer la estatua del cristo redentor una de las siete maravillas del mundo
moderno
La distancia que separa Bogotá en línea
recta con Río de Janeiro es de más de 4500 km, con una diferencia horaria en invierno
de dos horas. Por la gran distancia y al ser un destino tan apetecido por todo
viajero, los tiquetes se convierten en el primer obstáculo para visitar este
lugar. Pero luego de meses de seguimiento se consiguió una oferta por la aerolínea
Avianca ida y vuelta Medellín- Bogotá-Sao Pablo por solo $600.000 un precio
imaginable, internamente los vuelos en Brasil son económicos y la ruta ida y
vuelta Sao Pablo- Río de Janeiro por solo $280.000 para un total de $880.000 en
los tiquetes aéreos. Uno de los factores más importantes al comprar tiquetes es
revisar el punto de salida en muchas ocasiones es más costoso salir de Bogotá.
El vuelo de Bogotá a Sao Pablo tarda más
de 5 horas, por lo que debes ir mentalizado en pasar este tiempo cómodamente, en
mi caso no fue comodamente al corresponderme la última silla al lado de los
baños, escuchando y viendo cómo se trataron los dos casos de ansiedad que
sufrieron los pasajeros, pero por un vuelo tan económico todo es válido. El
aterrizaje se realizó durante las horas de la noche en el aeropuerto Guarulhos
de la ciudad de Sao Pablo, a diferencia de otros países al ingresar al país la
oficial solo me indicó motivo de su viaje, sin solicitar ninguna evidencia y
bienvenido a Brasil. El vuelo rumbo a la ciudad de Río de Janeiro era desde el
aeropuerto Congonhas, el cual se encuentra a una distancia totalmente considerable
30 km, siempre hago uso del transporte público, pero por la hora me vi obligado
a negociar un Uber, el cual tuvo un valor aproximadamente de $150.000 es decir
180 reales y al no tener cambio el conductor y no aceptar tarjeta sencillamente
me cobró 200 reales. Después de aproximadamente 45 minutos de recorrido llegué
al aeropuerto de Congonhas un aeropuerto muy pequeño y como buen viajero las
sillas me funcionaron como cama para dormir durante 4 horas y estar listo para
el siguiente vuelo.
Al siguiente día a las 7:00 am despegó
el avión hacia esa ciudad que tanto añoraba conocer, lastimosamente por las
condiciones climatológicas no se pudo apreciar nada desde el aire. Afortunadamente
tengo amigos en muchas partes del mundo y esta ciudad no era la excepción y a
la salida del aeropuerto me estaban esperando.
Como la idea era no hacer uso de taxis, ni uber, y vivir la experiencia
cotidiana de un residente me enseñaron el proceso de comprar la tarjeta Ríocard
para el transporte público la cual tiene un costo de aproximadamente $3.500,
desde el aeropuerto se debe tomar el Tranvía VLT ($3.200) para luego si tomar el metro subterráneo
($5.500), después de aproximadamente una hora de trayecto llegamos a uno de los
barrios más iconitos de la ciudad el
barrio de Copacaba, a diferencia de los
comentarios de personas que visitan esta ciudad el hospedaje es muy económico,
el hostal el cual se encontraba a 7 cuadras de la playa la noche tuvo un costo
de solo $35.000, impresionado por el paisaje que observé en ese pequeño
trayecto de la estación del tren al hospedaje me alisté para dar inicio al tour
por esta mega ciudad que posee más de 6 millones de habitantes.
Los precios de los alimentos son
realmente económicos un desayuno alrededor de $7.000, almuerzo $20.000 y cena 18.000,
efectivamente es muy accesible al ser una de las ciudades más visitadas del
mundo. Todos los desplazamientos se
realizaron en tren el cual es muy efectivo y económico, el primer tour tuvo
como destino el famoso estadio de Maracaná lamentablemente se jugaba un clásico
por lo cual se encontraba cerrado, pero el ambiente futbolístico en las afueras
fue toda una experiencia. Después de ver y analizar este ambiente se pasó a la
siguiente visita, las escaleras de Selarón un lugar sensacional, donde se encontraban
cientos de turistas y nada que ver con los comentarios que es una zona
peligrosa que no se puede visitar, estaría arrepentido de no haber ido a realizar
tomas fotográficas de este emblemático lugar, allí por solo $10.000 puede disfrutar
de la bebida insignia de esta ciudad
“Caipirinh”. El ambiente nocturno es sensacional y algo atípico.
Uno de los días más esperados, pero lamentablemente por
estar en invierno las precipitaciones
eran constantes en esta ciudad, por lo cual se vio afectada la hora de salida,
nuevamente a través del servicio público llegamos a la puerta de ingreso al parque
nacional Tijuca, pero lamentable por localizarse a una altura mayor a 1000
metros estaba totalmente nublado, esperamos unos momentos y tomamos la decisión
de iniciar nuestro recorrido el costo del ingreso el cual incluye el tren es de
$90.000, el trayecto en el tren toma alrededor de 25 minutos, donde se puede
observar la riqueza florística de este parque. Con total ansiedad subí
corriendo rápidamente unos escalones para no sentir tanto frío por la
temperatura que la ciudad presentaba ese día, cuando observé la gran altura que
tenía la estatua del cristo redentor, sentí una felicidad al conocer ese lugar
que tanto había visto en películas y por sumar mi cuarta maravilla del mundo,
es una alegría que se siente cada vez que conoces ese lugar con el cual has
planeado y soñado durante bastante tiempo, una felicidad que la disfrutaré cada
vez que conozca esos lugares que se encuentran en mi lista. Luego de cientos de
fotografías y de videos regresé nuevamente en tren hacia la salida del parque.
Uno de los planes que más disfruto es la playa, cómo no lo iba a realizar en una de las playas
más famosas, aunque el agua estaba fría, su color y oleaje es sensacional, el
color de la arena totalmente blanca lo cual la hace única, aunque me habían advertido
de la gran inseguridad en esta playa, estuve muy atento y no tuve ningún problema.
Cerca de esta playa recorrí varios lugares donde compré varios suvenires y analicé
la gran multiculturalidad que se vive en esta ciudad. En la playa venden
cualquier diversidad de bebidas y comida por lo cual estuve allí la gran mayoría
de tiempo.
El ultimo día visité el centro de la ciudad, su
arquitectura es extraordinaria, me sentí en otro continente, aunque se observa
gran número de habitantes en la calle, se siente en un ambiente totalmente
diferente. Luego de pasar unos días sensacionales en esta ciudad, tomé el vuelo
de regreso a Sao Pablo donde dormí nuevamente en la sillas del aeropuerto para
tomar el vuelo al día siguiente hacia Bogotá, allí alcanzaron a ilusionarme ¿quién
no sueña que la aerolínea le indique necesitamos voluntarios que se quieran
quedar y lo enviamos en un próximo vuelo?,
por sobreventa en los tiquetes en el momento de presentar mi pasaporte
me indicaron si quería quedarme voluntariamente y parte de la compensación eran
500 dólares, sin pensarlo dije si pero lamentablemente muchos pasajeros no tenían la vacuna o no cumplían
con los requisitos exigidos por el país destino por lo cual no los dejaron
subir al avión y me indicaron que ya no era necesario quedarme. No fue en esta ocasión,
pero sé que será muy próximo.
Esta aventura la compartí con amigos, una experiencia
totalmente enriquecedora, y es uno de los lugares que añoro volver para seguir disfrutando
de su multiculturalidad. Incluyendo todo el valor no es superior a $1.600.000, por lo cual los invito a esta
fascinante ciudad, y es importante indicar que no es necesario contratar paquetes
turísticos, lo pueden hacer ustedes mismo, solo cuestión de paciencia y tiempo.


